Lágrimas entre la nieve

CAPÍTULO DE INTRODUCCIÓN

--¡NO!

--Lo siento, muñeca. ¡Él debe venir conmigo!

--¡Pero él no ha hecho nada malo!

--¡Tú no te metas! ¡No tienes nada qué ver en esto!

--¡ÉL TAMPOCO! --gritó la muchacha, al tiempo que se le abalanzaba al tirano, tratando de golpearlo. Sin embargo, su condición de débil mujer lo único que logró fue que el golpe se le regresara, pero con mayor precisión y fuerza, tirándola al suelo de sentón.

--¡NO LA TOQUES, IMBÉCIL! --exclamó él, hecho una furia. Intentó hacer lo mismo que ella, con la diferencia de que su condición de fuerte hombre sí logró dar en el blanco, pero el corpulento “imbécil” logró cogerlo por el brazo con tal fuerza que el muchacho ya no se pudo soltar, al mismo tiempo que esbozaba su más desagradable sonrisa.

--¡Ahora sí! ¡Tú vienes conmigo! Acabas de agredir a un oficial. ¡Y eso nadie te lo pasa!



El infeliz oficial arrastró al joven hasta la puerta y éste forcejeaba y se retorcía como un gato maniatado, hasta que, en un muy ágil movimiento, logró soltarse y fue corriendo a donde estaba ella, arrodillada en el suelo, cubriéndose la cara con las manos mientras sollozaba. Después de tomar sus manos dulcemente, descubriendo su carita empapada en llanto, le dijo con una mezcla de ternura y gran desesperación, casi tartamudeando y con el aliento entrecortado:

--¡Adelle! ¡No, no, no, no, no! No llores. Yo… yo regresaré, ¿sí? Saldré de allí, y cuando pase, lo primero que haré será buscarte, ¿eh? ¡Lo prometo, te juro que lo haré! Te buscaré. Pero… pero tú debes prometerme…

Adelle seguía llorando de forma desesperada, sin escuchar. Él tomó suavemente su barbilla para voltear su cara, de modo que lo viera directamente a los ojos.

--… Mira… tranquilízate y escúchame, ¿sí? Júralo… prométeme que me esperarás, y que vivirás feliz con nuestro recuerdo, y eso te dará esperanza. ¡Ey! Por favor escúchame… pasará el tiempo rápido, son sólo unos años, se irán volando… pero prométeme… por favor prométeme que me vas a esperar… júralo para poder irme tranquilo…

--Dyllan… yo…

Los pasos del corpulento oficial, que habían seguido lentamente a Dyllan después de que éste se le soltara, se detuvieron detrás de él. Los fornidos brazos del desgraciado tirano lo arrancaron del cálido abrazo de su amada, cual niño en pleno secuestro. Sus manos se aferraban a las de Adelle con la misma fuerza con que se aferra la poderosa mandíbula de un cocodrilo a su presa, hasta que sólo pudieron tocarse las yemas de los dedos, para después separarse definitivamente, quedándose sólo con el dolor más intenso y el trago más amargo de toda su corta vida. Él, forcejeando, luchando por voltear tan sólo para decirle las últimas palabras. Ella, desgarrada por dentro, llorando a todo pulmón mientras gritaba por el repentino sobresalto de haberle sido arrancado ése que más amaba, estirando los brazos abiertos hacia él como rogándole que regresara a ellos:

--¡NOOO!

--¡Promételo!

--¡Dyll…!

--¡Nunca me olvides, Adelle! ¡Promete que no lo harás!

--¡No! ¡No lo haré! ¡LO JURO! ¡Te esperaré cuanto sea necesario! ¡Siempre!

--Sé que lo harás… ¡Te amo!

--¡DYLL!

--¡TE AMO!

Adelle, cayendo en cuenta de lo que sucedía, se levanto en un rápido movimiento y siguió al oficial, tal vez con la intención de quitarle a Dyll como él se lo había arrebatado a ella y darle el último beso, o escapar juntos. Cualquiera que haya sido el motivo, lo cierto es que lo único que logró fue arrancar del cuello de su novio la cadena que éste nunca soltaba, en un brusco movimiento que se dio cuando ella tropezó, cayendo sobre la amortiguadora frialdad de la nieve, en el umbral de la puerta.

Boca-abajo sobre la nieve, por un momento Adelle parecía haberse quedado clavada en ella, como el cadáver de alguien que hubiese muerto a causa de un congelamiento, hundida en el frío de la más profunda tristeza de su vida. Unos instantes después, levantó lentamente la mirada sólo para ver una silueta difusa y amorfa que desaparecía poco a poco, a través de la cruel ventisca, hasta que solamente quedó frente a sus ojos el vacío.

Tan pausadamente como había levantado la cara hundida en la nieve momentos antes, de ese mismo modo se incorporó sobre la nevada para hincarse, con la cabeza gacha y sin alzar la mirada, perdida en su propia depresión. Se quedó así unos cuantos segundos, como una especie de estatua o muerto en vida, cuando de pronto recordó un suceso de gran importancia que acababa de pasar. Frenéticamente, comenzó a mover y remover la nieve, sacudiéndola con gran desesperación, como buscando algo, hasta que, efectivamente, lo encontró. Con un hondo suspiro, tomó la cadenilla que unos instantes atrás le había arrancado por accidente a su amor. La apretó con todas sus fuerzas dentro de su puño cerrado, para después llevárselo al pecho, donde lo presionó con todavía más fuerza. Todavía con la vista al suelo, pero con la más inmensa y genuina vehemencia, murmuró:

--No… tenlo por seguro… nunca… nunca te olvidaré… y voy a esperarte… es una promesa… lo haré…

Levantó su rostro, aún empapado en sus propias lágrimas, con la fina nariz y los maltratados labios más rojos que nunca. A pesar de que sus ojos estaban opacados por la profunda y evidente tristeza, había la más poderosa y ardiente chispa de determinación en ellos. Mirando al horizonte, al nevado paisaje, continuó con su fervoroso juramento:

--… hasta el día en que logres encontrar y contar mis lágrimas entre toda esta nieve… hasta el día en que mi cuerpo ya no pueda cargar con mi alma… hasta que ya no me quede más llanto para derramar sobre tu recuerdo… hasta entonces te esperaré, mi amor…

Volviendo a bajar la vista, esta vez para mirar sobre la palma de su mano la cadena que se acababa de separar del pecho, concluyó:

--…por siempre…

[Esta introducción comencé a escribirla hace alrededor de un año y medio... poco más, poco menos... es más, dos años ahora que lo pienso bien. Es mi primer intento formal de novela y este es su primer capítulo, el de introducción. Todo comenzó con un sueño en el que una pareja se encontraba en un tren... aunque es demasiada información por ahora, cuando llegue al capítulo (si es que continuo con esto xD) en el que mi sueño se manifiesta entenderán todo de cabo a rabo. Tal vez la primera impresión sea de miel y más miel, pero la verdad es que este tipo de romanticismos no son lo usual en mí... la trama de la novela se presta para esto y no es precisamente mi estilo favorito. De cualquier forma, disfruten ^^]

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8 Response to "Lágrimas entre la nieve"

  1. Darklex Zeid says:
    21 de junio de 2010 a las 20:25

    Felicidades por tu nuevo blog :)

    Esta historia me ha gustado bastante, la sigo desde hace tiempo entusiasmado de nuevas partes ^^.

    Ni que decir que tu estilo de escribir es genial, y tiene buena concordancia.

    Bueno.. ya sabes que soy tu fan, y me encanta tu forma de narración!!!..

    Exito.. te quiero mucho... :)

  2. Lady Monochrome says:
    21 de junio de 2010 a las 20:33

    Gracias, fan numero uno ;D

  3. Griselda Says:
    21 de junio de 2010 a las 22:18

    Y yo la número 2 jaja :)

  4. Lady Monochrome says:
    21 de junio de 2010 a las 22:21

    En todo caso serias la tres... creo que olvide mencionar que otro amigo que se llama Carlos ya tenia el dos xD
    Pero muchisimas gracias por querer serlo, me motiva muchisimo
    Gracias =D

  5. cesar torres xD Says:
    21 de junio de 2010 a las 22:50

    :O sta genial, aunq no entendi dl todo, pero t dja cn la curiosidad d qerer leer mas :P sta mui bno [:

  6. Lady Monochrome says:
    21 de junio de 2010 a las 22:56

    Gracias =D

  7. Andy Rawwrr Says:
    22 de junio de 2010 a las 12:12

    estare pendiente a una continuacion, esta muy interesante, lo que me deja sorprendido es la forma que tienes de narrar la historia,
    felicidades :)

  8. Lady Monochrome says:
    22 de junio de 2010 a las 12:30

    Ay!!! Gracias Andres.. *w*
    Gracias a todos..
    LOS AMOOOO!!!! x3 x3 x3

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