Las voces de mi cabeza

"¿Te gustó?", dicen ellas,
las voces en mi cabeza.
"Sé que sí, que lo disfrutas
hoy y hasta que te detengas."

"No podrás escapar
de nosotras", siguen ellas,
"Si tanto lo disfrutaste,
atente a las consecuencias."

El día más feliz de mi vida

Estaba haciendo sol, como siempre en el desértico calor de Torreón. Era un día agobiante, el pavimento debajo de mí quemaba a tal grado que parecía intencional y maliciososamente premeditado. Yo me encontraba sola, como siempre, echada en el suelo, débil. Pedía agua a azotes, pues la sed me quemaba ya la garganta. Pero nadie escuchaba. Un rato después el dueño de tu casa, enojado, salió a darme el preciado líquido. Me sentí reconfortada, a pesar de que ni siquiera me miró a los ojos, más bien se limitó a gritarte a tí desde lo lejos, regañándote por no haberme atendido en mis necesidades fisiólogicas. No me gusta que lo haga, aunque sea por defenderme a mí. Yo entiendo que eres un ser humano con errores y aciertos y que tal vez tienes cosas más importantes que hacer que pensar en alguien como yo. Después de todo, yo jamás me iré, aquí sigo siempre a tu lado, me recuerdes o no, y para mí eso es lo único que importa, quedarme a tu lado.

Como todos los días, olvidaste mi comida matutina. Tú, niña traviesa y distraída. Siempre has sido así, no estás en este mundo. Pero para mí no tienes defectos. Soy tu mejor amiga y siempre lo seré.

Recuerdos de un futuro (C.1)

CAPÍTULO I
NUESTRA HISTORIA DESPUÉS DE LA HISTORIA


Todo comenzó una fría mañana de octubre. Llegué como profesor sustituto, ya que el sujeto que estaba antes en mi puesto había resultado ser un idiota que no sabía calcular ni una raíz cuadrada. No pudo con los estudiantes y era menester conseguir a alguien, ya que el novato había dejado a la escuela entera (puesto que era el único profesor de matemáticas disponible) con dos meses de retraso. Hela ahí… mi anhelada oportunidad. Añales dedicados al estudio de la física y las matemáticas, y el haber sido responsable de los más grandes descubrimientos de mi época, me habían permitido convertirme en la máxima figura científica en el lugar del que venía. Sólo tenía que presentar, con un nombre falso, mi currículum vitae… pan comido.

Recuerdos de un futuro

CAPÍTULO DE INTRODUCCIÓN

¡Qué suplicio! ¡Cuántas veces no la constreñí ni limité su hermoso talento! ¡Cuántas veces no la reprendí, aunque fuera en broma, por no cantar “como una persona normal”, con algo de cómico, en vez de cantar con tanta gracia y tan afinadamente! Y ahora, sólo unos segundos de esa melodiosa voz eran el paraíso. Podría haberla escuchado por siempre, sin aburrirme, hasta quedarme eternamente dormido en su celestial arrullo, si no hubiera sido por que interrumpió su pequeña actividad para hablarme:

--Profe… ¿cómo salí en el examen?

“Profe”… ahora sólo era eso para ella... eso y nada más...



Lágrimas entre la nieve

CAPÍTULO DE INTRODUCCIÓN

--¡NO!

--Lo siento, muñeca. ¡Él debe venir conmigo!

--¡Pero él no ha hecho nada malo!

--¡Tú no te metas! ¡No tienes nada qué ver en esto!

--¡ÉL TAMPOCO! --gritó la muchacha, al tiempo que se le abalanzaba al tirano, tratando de golpearlo. Sin embargo, su condición de débil mujer lo único que logró fue que el golpe se le regresara, pero con mayor precisión y fuerza, tirándola al suelo de sentón.

--¡NO LA TOQUES, IMBÉCIL! --exclamó él, hecho una furia. Intentó hacer lo mismo que ella, con la diferencia de que su condición de fuerte hombre sí logró dar en el blanco, pero el corpulento “imbécil” logró cogerlo por el brazo con tal fuerza que el muchacho ya no se pudo soltar, al mismo tiempo que esbozaba su más desagradable sonrisa.

--¡Ahora sí! ¡Tú vienes conmigo! Acabas de agredir a un oficial. ¡Y eso nadie te lo pasa!