No tengo el calor de nadie... ¿hasta dónde podré llegar? Mi cuerpo no resistirá más horas vacías... más soledad tan fría... ¿Saben ustedes, acaso, lo enfermizo que puede llegar a ser el sobrevivir tan sola, arrumbada, y sin contacto humano, al grado de que el simple roce de la piel del taxista cuando te da el cambio en la mano te envía un poderoso choque eléctrico... escalofríos por toda la espina dorsal? Hace años que no recibo una sonrisa amable cuando camino por la calle... que nadie siquiera nota mi presencia.
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